Gracias por esas charlas tan interesantes en la terraza bajo las estrellas

Un gran hombre nos ha dejado, no saldrá en los libros de historia ni será recordado por millones de personas, pero perdurara en la memoria de aquellos que tuvimos el privilegio y el honor de conocerle y de disfrutar de su compañía.

El primer dia que lo conoci me miro con esa cara seria y adusta que tenia y pensé…¡Cielos que le he hecho yo a este hombre para que me mire asi!. Con el tiempo descubri que tras su fisonomía dura en realidad se escondia un hombre sensible y tremendamente bondadoso, aunque sin la capacidad de expresar, en gran medida, sus sentimientos.

Era hombre que no juzgaba, que vivía y dejaba vivir, tremendamente habilidoso, curioso por conocer y aprender y un gran conversador.

Puede parecer extraño, pero aunque le debo dar las gracias por muchisimas cosas, en especial se las doy por dos concretamente, ser el padre de la mujer a la que amo y por esas charlas tan interesantes en la terraza bajo las estrellas.