Por la puta cara

Nunca antes en los 33 años de experiencia como docente había tenido que dar clases con mascarilla por culpa de una Pandemia.

El curso 2019-2020 supuso el reto del confinamiento y de proseguir las clases virtualmente. Fue duro no poder despedirse personalmente de todos y cada uno de mis alumnos, pero la Pandemia nos impuso sus normas y tuvimos que terminar el curso en la distancia.

 

Este curso 2020-2021 ha supuesto un nuevo reto, este año he conocido el 50% del rostro de mis alumnos y desde un principio ese desconocimiento mutuo ha sido algo con lo que hemos tenido que apechugar.

Ciertamente esta circunstancia no ayuda a la comunicación interpersonal, pero tras casi un año de Pandemia ya empezamos a acostumbranos a “esta anormalidad” y las relaciones impuestas por el “Gel-Distancia-Mascarilla” ya han arraigado en cada uno de nosotros convirtiéndose paulatinamente en una cotidianedad mierdosa que conllevamos cada uno de nosotros como mejor podemos.

Personalmente añoro muchísimo poder ver la expresividad facial de mis alumnos en reacción a mis explicaciones (al completo), pero en las circunstancias actuales tengo que conformarme con el 50% de sus rostros.

Por suerte los ojos son la parte mas sincera y expresiva y si sabes “leer en ellos” tienes la posibilidad de obtener una muy buena información de tus interlocutores, pero… ¡que coño! ¡como hecho a faltar esas sonrisas!

En fin, esperemos que esta mierda pase lo antes posible y podamos vernos los caretos al completo, a ver si este año se cierra el ciclo y empezamos el curso enmascarillados y lo terminamos viéndonos todos la cara de una puñetera vez.