Mi más preciado objeto

Todos tenemos alguna cosilla material a la que nos apegamos emocionalmente, en mi caso es mi reloj. Este reloj contrariamente a lo que todo el mundo piensa no lo herede de ningún abuelo, simplemente me lo compre de segunda mano en un relojero del barrio de Gracia, donde yo nací. Recuerdo que le dije a Don Benito (que así se llamaba el relojero) que queria un reloj que me durase toda la vida. Me vendio este asegurandome que me duraria toda la vida, que lo dejaria en herencia y que moriria muy viejecito. De momento llevo 53 y el reloj calculo que entre 95 y 100. Juntos hemos pasado muchas aventuras, cabreos y momentos gloriosos. El ha recibido algunos castañazos memorables, pero siempre ha encontrado las habiles manos de un experto relojero que le ha vuelto la vida. Quiero a mi reloj por todo lo que hemos vivido juntos, porque el siempre esta a mi lado, pase lo que pase. Siempre pense que si algun dia resultaba destruido o extraviado (cosa que no deseo en absoluto que pase, desde luego) me sentiria terriblemente contrariado, pero a estas alturas de la vida he comprendido que las cosas materiales, son eso… cosas, y que no merecen en absoluto que su perdida nos afecte. La perdida realmente importante en nuestras vidas, es la perdida de otros seres humanos a los que queremos, esa es la perdida que merece realmente nuestra tristeza.

Pese a todo, le deseo larga vida ami reloj y a mi mismo, por supuesto.