Papel y lápiz

A veces cuando me pongo a pensar (cuando alguna vez ocurre tal extraña circunstancia) recuerdo cosas. Alguna vez, cuando me he encontrado en tal trance, hasta he llegado a tomar conciencia de hechos que me han ocurrido en el pasado y que han afectado (a veces) de forma radical mi vida. Una de ellas sin duda fue en mi infancia. No recuerdo cuantos años tenia exactamente, pero se que era muy pequeño, cuando ante la frustración de no tener un jueguete deseado, agarre un pedazo de papel y un lápiz y lo dibuje. Mi sorpresa, fue máxima, al decubrir que de la punta de un lápiz, (cual varita mágica), podia salir cualquier cosa que desease.

Creo que de la frustración y el enfado, de forma totalmente insconciente y expontania, supe canalizar positivamente y de forma creativa mi cabreo y con ello alcanze lo que seria uno de los motores que darian sentido a mi vida.

Dibujar, para mi, siempre ha sido una necesidad vital, aunque lo malo es que mis garabatos no han llegado a un nivel de cotización que permitan que mi cuenta corriente haga realidad “todos mis sueños”. O quizás el problema es que tengo demasiada imaginación y demasiados sueños…