Reconocer los errores propios ante un cliente

Goethe dijo, que el único hombre que no se equivoca, es aquel que nunca hace nada. Personalmente creo que a veces, no hacer nada, también puede ser una equivocación.

Errar es humano y cuando uno mete la pata lo habitual en este país es buscarse mil excusas para no reconocer el fallo, encubrirse, o incluso inculpar a un tercero. En resumidas cuentas, ser deshonesto con uno mismo y con los demás. La honestidad es algo muy valorado en el mundo anglosajón, cuando alguien mete la pata generalmente lo reconoce y el cliente lo valora positivamente. Todos, somos humanos, cometemos errores, pero desgraciadamente no todo el mundo tiene la honestidad y la profesionalidad suficientes para reconocer sus equivocaciones. A la corta y/o a larga reconocer nuestros errores nos aportara muchos mas beneficios de los que nunca podríamos imaginar.